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OPINIÓN: LA CUARENTENA TERMINÓ

Alberto Fernández anunció “el final” del uso oficial de la palabra cuarentena este pasado 14 de agosto, pero a decir verdad bien podría haberlo hecho mucho antes. Es natural y entendible que suene contradictorio para muchos ver al presidente diciendo que no estamos en cuarentena y que se extiende hasta el 30 de agosto el sistema actual de distanciamiento, social, preventivo y obligatorio (con las particularidades según el alto grado de contagios de ciertos lugares del país que quedarán en aislamiento).

Lo cierto es que “la cuarentena” como la conocimos en marzo o abril terminó hace rato por diversos factores, el más significativo es la progresiva apertura de actividades que se vienen dando en los últimos meses y otro es que cada vez se venía cumpliendo menos, y según expertos “no hay peor cuarentena que la que no se cumple”.

Pese a los cambios que se fueron produciendo través del tiempo en la reapertura de actividades y permisos, el uso mediático de la palabra cuarentena para significar el conjunto de medidas restrictivas se mantuvo, se habló de distintas fases de cuarentena y por regiones, frente a ello prácticamente la mayoría nunca tuvo bien en claro en su cabeza qué representaba exactamente cada fase pero si sabían que según el número había mayor o menor flexibilidad.

La fase I fue y es la más temida por todos ya que trae recuerdos de aquellos días de marzo donde sólo los trabajadores esenciales podían salir de sus casas a trabajar y los ciudadanos sólamente podían hacer las compras básicas a comercios de cercanía. Algo parecido pasó con el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO Ex cuarentena) y a Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio (DISPO), la sociedad nunca lo encarnizó, porque mediáticamente siempre se habló de cuarentena, cuarentena eterna, sigue la cuarentena etc.

Hoy Alberto Fernández quiere sacar del juego la palabra cuarentena dado que prácticamente la mayoría del país se encuentra bajo DISPO y podría decirse que tiene sentido. A casi 6 meses de la llegada del virus a la Argentina, es entendible y evidente la angustia y el hartazgo en muchos sectores sociales con la pandemia y en consecuencia con la cuarentena, a varios ya no le importa cumplir las medidas de cuidado, protocolos, etc. Vale la pena mencionar que también algunos sectores políticos se encargaron de incentivar ese hartazgo, pero fuera de ello la realidad es que lo que llamamos cuarentena en un principio hoy es otra cosa, hace rato es otra cosa.

En los lugares con DISPO la gran mayoría de los comercios funcionan, podés ir a un bar a charlar con algún amigo, más del 90% de la industria funciona, podes salir a correr, caminar, andar en bici, etc. Con protocolos para todo, sí, pero todo eso no pasaba cuando comenzó la cuarentena. Es estratégico el pedido por parte de Alberto Fernández de terminar con el uso de la palabra cuarentena, hablar exclusivamente de ASPO y DISPO, reconocer e incentivar a que aceptemos que la misma no existe más es clave para refrescar un poco al menos desde la dialéctica las nuevas etapas que atraviesa la organización social frente a la pandemia, además ¿sin querer queriendo? le corre el arco a los anticuarentena. Claro, si la cuarentena no existe más, de que se van a disfrazar los anticuarentena, “los defensores de la libertad”.

El virus no se va a ir el mes que viene, ni las medidas y protocolos tampoco, pero seguir hablando de cuarentena tampoco tiene mucho sentido cuando la misma está desgastada y no representa lo que alguna vez representó en el inconsciente colectivo. En este contexto social, donde el cansancio frente a estas nuevas realidades que tenemos que afrontar impera, es prudente refrescar la comunicación y más aún cuando comienzan a haber certidumbres, es importante también que sean claros (algo que no sucedió en la última conferencia donde se pudieron apreciar 3 mensajes distintos según cada emisor).

Es clave además, evitar que el hecho de no hablar de cuarentena provoque un efecto adverso en el cumplimiento de los protocolos y cuidados. Hoy la esperanza llegó, el anuncio de que Argentina producirá una vacuna en los próximos meses debería darnos más fuerza para afrontar lo que todavía falta y a la vez generar más compromiso. El humor social, el cual es preocupantemente negativo fruto de la crisis económica y la situación ya mencionada, debe ser contenido, para ello son necesarias medidas que acompañen, pero a la vez también una nueva forma de comunicar donde prevalezcan la coherencia, el sentido común y se restablezca la confianza con la sociedad.

El estado tiene que ser claro con el accionar y el mensaje que transmite, si logra este cometido comenzaremos seguramente la pospandemia con un país menos deprimido y con más ganas de salir adelante, pese a la crisis. En todos estos desafíos la grieta no ayuda, y las irresponsabilidades de las personas mediáticas tampoco, lamentablemente no sirve con que la mayoría haga las cosas bien, un sólo contagiado que mantenga reuniones sociales te genera un brote en días.

Si la sociedad ve a sus gobernantes pidiendo responsabilidad social por un lado y ve a otros políticos incitando a salir a la calle (cuando hay diversas maneras de expresarse en el siglo XXI sin necesidad de salir), la cosa no va a funcionar mucho, y si a eso le sumamos la irresponsabilidad mediática, como por ejemplo el caso de una periodista tomando en una botella hidróxido de cloro en el prime time, tampoco.

Para algunos la situación parece una carrera por los votos del 2021. Cito un ejemplo que me pareció increíble, el mismo día que Alberto anunció la vacuna, en twitter fue tendencia #GraciasMacri, algo que sorprendió a muchos y me incluyo, en esa misma línea el diputado nacional Waldo Wolff declaró: “En 2019 AstraZeneca decidió invertir en Argentina en un laboratorio modelo, gracias a eso hoy nuestro país podrá fabricar la vacuna para el coronavirus”.

Frente a tal situación tuvo que salir a desmentir Mauricio Seigelchifer, director científico de mAbxience, quien negó que la producción de la vacuna en la Argentina fuera posible gracias al convenio firmado por el Gobierno de Mauricio Macri con AstraZeneca. El especialista señaló que “ninguna instalación de AstraZeneca va a participar de la fabricación en Argentina. Es una inversión de la accionista principal de MAbxience, que es el doctor Hugo Sigman, que hizo esta planta donde se va a producir la vacuna. Nada que ver con una decisión previa o una acción previa de AstraZeneca por ningún Gobierno previo”.

También aclaró: “Nosotros la vamos a producir, AstraZeneca va a comercializarla”. A que voy con esto que sucedió, es que en este contexto la prudencia de ciertos actores de la oposición quienes influyen en un gran número de argentinos y argentinas también es necesaria para la reconstrucción argentina. Hasta ahora el sistema de salud se la viene bancando, tenemos un norte con la vacuna y estamos cerca, de cada uno de nosotros también depende que los comercios sigan abiertos, que aquellos sectores que no pudieron retomar sus actividades aún, las retomen. De las acciones individuales depende y mucho, como atravesamos este nuevo período.

Para aquellos que piensan que el esfuerzo no sirvió de nada, les dejo esta reflexión, en Brasil hay aproximadamente 209 millones de habitantes, en Argentina se estiman al 2020 45 millones, es decir Brasil es poblacionalmente 4.65 veces más grande que nuestro país.

En Brasil a la fecha hay 107000 (aprox.) fallecidos por Covid, en Argentina 5600 (aprox.). Si Argentina hubiera seguido las políticas de manejo de la pandemia de Brasil, proporcionalmente por cantidad de habitantes debiera tener alrededor de 25000 fallecidos, la realidad es que tiene menos de la cuarta parte. Es lamentable comparar muertos, pero es la única manera de que los vivos entendamos frente a la crítica situación que atravesamos. 

(*) Director de Pulso Consultorea